Cuando subes evidencia de uso de tu marca, Prueba de Uso le estampa un sello de tiempo certificado. Mucha gente escucha eso y asiente, pero pocos saben qué significa en la práctica. Aquí te lo explicamos sin rodeos.

La pregunta central es esta: si alguien te disputa la marca en el futuro, ¿cómo demuestras que ese archivo —esa foto, ese comprobante— existía en una fecha concreta y que no lo editaste después? La respuesta son dos piezas que trabajan juntas: un hash y un sello de tiempo.

Primero, qué es un hash

Un hash es una huella digital de un archivo. El algoritmo más usado se llama SHA-256. Lo que hace es leer cada bit de tu archivo y producir una cadena corta de caracteres, algo como 3b4c9f…d812a0.

  • Si el archivo no cambia, el hash siempre es el mismo.
  • Si cambias aunque sea una coma, el hash cambia por completo.
  • A partir del hash no puedes reconstruir el archivo original.

El hash no guarda el contenido de tu archivo. Solo guarda su huella. Por eso es seguro enviarlo a un tercero sin revelar lo que hay adentro.

Segundo, qué es un sello de tiempo certificado

Un sello de tiempo lo emite una Autoridad de Sellado de Tiempo (en inglés, TSA). Su trabajo es tomar el hash de tu archivo y firmarlo junto con la fecha y hora exactas en que lo recibió.

El resultado es un comprobante que dice, en esencia: "Yo, tercero de confianza, certifico que esta huella llegó a mis servidores el día X a las H:MM:SS". Ese comprobante lleva la firma digital de la TSA, así que nadie lo puede alterar sin que se note.

El estándar que gobierna todo esto es RFC 3161. Es un protocolo internacional abierto, lo que significa que cualquier persona con el software adecuado puede verificar el sello sin depender de la palabra de nadie, ni del proveedor ni de Prueba de Uso.

Cómo se usan los dos juntos

La magia está en combinarlos. Cuando tienes el archivo original más su sello de tiempo, puedes probar dos cosas a la vez:

  1. Que ese archivo exacto existía en esa fecha (el hash coincide con el que firmó la TSA).
  2. Que el archivo no se modificó después (si alguien lo editara, el hash ya no coincidiría con el del sello).

Una analogía útil: es como el matasellos de una carta, pero imposible de falsificar. El matasellos tradicional se puede imitar; este, no, porque está respaldado por criptografía y un protocolo abierto que cualquier juez o autoridad puede verificar de forma independiente.

En la práctica: si el IMPI o un tercero te disputa la marca, presentas el archivo y el sello. Cualquiera puede corroborar, sin intermediarios, que ese documento existía en esa fecha y no fue alterado.

Cómo Prueba de Uso lo hace por ti

Cada vez que subes evidencia, Prueba de Uso calcula el hash del archivo, lo envía a una TSA certificada y guarda el sello resultante junto con tu evidencia.

Ese proceso ocurre de forma automática cada semana para cada marca registrada en la plataforma. No tienes que saber de criptografía ni instalar ningún software.

  • El sello queda vinculado a tu marca en el catálogo público de Prueba de Uso.
  • Cualquier persona puede consultarlo y verificarlo con herramientas estándar de RFC 3161.
  • Tú conservas acceso a los archivos originales y los sellos en cualquier momento.

El resultado es una bitácora continua de uso de tu marca, con cada entrada fechada y certificada, lista para presentarse como evidencia si alguna vez la necesitas.

Blinda tu marca con evidencia sellada

Evidencia certificada cada semana, verificable públicamente.

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